Year: 2018-19

Carmina Denisse Ramirez Castillo, Mary Carmen Sanchez Hernandez, Carlos Ivan Vazquez Hernandez

School: Escuela Nacional Preparatoria no. 9 "Pedro de Alba" UNAM

Grade: 12

City: Mexico City


La búsqueda de distintas formas de vida a las ya conocidas, provoca que científicos exploren nuevos horizontes del universo. Sin salir de nuestro Sistema Solar, la luna juptiana, Europa, descubierta por el mismo Galileo Galilei en 1610 desfila entre los candidatos para nuestra búsqueda. Compartiendo características similares a nuestra atmósfera (Co2 y O2) y contando con océanos a altas temperaturas bajo su superficie congelada, las expectativas a esta luna son prometedoras.

En la misión Galileo a Europa, se demostró que una capa de hielo cubre a la luna dejando bajo el hielo un océano potenciador de vida. Así mismo, se descubrió que debido a fuerzas de marea producidas por la gravedad de Júpiter sobre Europa, contracciones y expansiones de la propia luna de forma constante ocasionan gran actividad volcánica submarina generando calor y aumentando la temperatura marina como antaño sucedió en nuestros mares. Haciendo una comparación entre nuestros océanos precursores y los encontrados en Europa, se sugiere que esta luna pueda contar con un balance químico capaz de albergar vida.

Dicha actividad sísmica, fractura la capa externa congelada permitiendo expulsar material marino a la superficie, donde una porción de este es expulsado mediante los géiseres al espacio y otra parte queda en la superficie de la luna donde reside por millones de años siendo expuesto a radiación proveniente de Júpiter. Dicho lo anterior, la recolección del material se podría hacer sin llegar por completo a su capa congelada sino que lo expulsado por géiseres puede ser captado por los instrumentos enviados a esta Luna. El estudiar esta materia nos daría un estimado de cómo fue la superficie y el océano de Europa hace millones de años, antes de la recolección, ya que gracias a las condiciones espaciales, la materia se preserva.

El análisis del material marino expulsado por los géiseres motiva al envío de equipo de recolección con miras a encontrar formas de vida. Enviando instrumentos para comprobar teorías sobre posibles vecinos espaciales en Europa, no sólo nos brindaría complementos a nuestra historia de la evolución especial. Encontrar muestras de vida cuya evolución les ha permitido ser capaces de soportar grandes cantidades de radiación puede ayudar a desarrollar técnicas médicas que contribuirán al tratamiento y prevención de enfermedades y síndromes con altos riesgos en la salud humana causadas por la radiación.

(English translation)

The search for different life forms to those already known causes scientists to explore new horizons of the universe. Without leaving our Solar System, the Jupiter moon, Europe, discovered by Galileo Galilei himself in 1610 parades among the candidates for our search.

Sharing characteristics similar to our atmosphere (Co2 and O2) and counting oceans at high temperatures under its frozen surface, expectations for this moon are promising. In the Galileo mission to Europe, it was shown that a layer of ice covers the moon, leaving under the ice an ocean that enhances life. Likewise, it was discovered that due to tidal forces produced by Jupiter's gravity on Europa, contractions and expansions of the moon itself constantly cause great underwater volcanic activity generating heat and increasing the sea temperature as it once did in our seas. Making a comparison between our precursor oceans and those found in Europe, it is suggested that this moon can have a chemical balance capable of harboring life.

This seismic activity fractures the frozen outer layer, allowing marine material to be expelled to the surface, where a portion of it is expelled by geysers into space and another part remains on the surface of the moon where it resides for millions of years, being exposed to radiation from of Jupiter. Said the previous thing, the recolección of the material could be done without arriving completely at its frozen layer but that expelled by geysers can be captured by the instruments sent to this Moon. Studying this matter would give us an estimate of what the surface and ocean of Europe was like millions of years ago, before harvesting, because thanks to spatial conditions, matter is preserved.

The analysis of the marine material expelled by the geysers motivates the sending of collection equipment with a view to finding ways of life. By sending instruments to test theories about possible spatial neighbors in Europe, it would not only provide complements to our history of special evolution. Finding samples of life whose evolution has allowed them to be able to withstand large amounts of radiation can help develop medical techniques that will contribute to the treatment and prevention of diseases and syndromes with high risks to human health caused by radiation.

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